El vicepresidente primero de la Diputación Provincial de Teruel, Joaquín Juste, ha visitado los trabajos

El Museo de Teruel no trabaja exclusivamente en la conservación y exposición de los numerosos vestigios que posee del pasado, así como en la planificación de exposiciones temporales sobre diferentes manifestaciones artísticas, sino que también desarrolla una importante labor investigadora en el área arqueológica en diferentes yacimientos repartidos por todo el territorio de nuestra provincia.

Uno de ellos es el denominado “El Quemao de Sarrión”, en el que dirigidos por Carolina Villargardo, un total de siete postgraduados y estudiantes de diferentes universidades españolas están investigando sobre los importantes vestigios del pasado que se encuentran en la localidad de Sarrión. Unas labores que están siendo coordinadas por el director del Museo de Teruel, Jaime Vicente, y por el arqueólogo Julián Ortega, y que cuenta con la colaboración del Departamento de Historia Medieval de la Universidad de Zaragoza y de la Dirección General de Cultura y Patrimonio del Gobierno de Aragón.

Hasta allí se ha desplazado el vicepresidente primero de la Diputación Provincial de Teruel, Joaquín Juste, en compañía del director del Museo de Teruel, de la presidenta de la Comarca de Gúdar-Javalambre, Yolanda Sevilla, y del alcalde de Sarrión, Jorge Redón. Todos ellos han podido comprobar de primera mano la importancia de los restos allí contenidos y también los trabajos que está desarrollando el equipo arqueológico.

Una vez realizada la visita, el número dos de la Diputación Provincial de Teruel ha querido felicitar al Museo de Teruel “por la importante labor que hace de conservación de los restos de nuestra historia, de divulgación de la misma y también de investigación a través de las labores arqueológicas que desarrollan todos los años”. Unos hechos que “se perciben a la perfección con este importante yacimiento de Sarrión que merece todos los esfuerzos que se están destinando desde la Institución provincial”.

En ese sentido, Juste también ha destacado que “debemos ser capaces de poner en valor estos vestigios del pasado que descubrimos en la actualidad”, ya que éstos “pueden ser capaces de explicar la rica historia de nuestra provincia y también servir como elemento dinamizador y de atracción de visitantes a un territorio como Gúdar-Javalambre, que cada vez está mejor posicionado dentro de los destinos de interior”.

Una reflexión que ha sido compartida por la presidenta comarcal, Yolanda Sevilla, que ha puesto en valor que los pueblos de este enclave turolense “acogen un rico patrimonio monumental, un entorno natural privilegiado y también un espacio ideal para la observación de los cielos”. A ello, ha añadido “se debe incluir también este yacimiento arqueológico para el que vamos a trabajar para hacer de él un enclave visitable y también un foco de atracción de turistas que están muy interesados en nuestra historia”.

Ambos representantes estuvieron acompañados también por el alcalde de Sarrión, Jorge Redón, y por los diputados provinciales José Ramón Morro y José Luis López, que vieron también in situ los trabajos que se están realizando y también las grandes oportunidades que ofrece el yacimiento arqueológico de “El Quemao”.

Detalles del yacimiento

El Quemao de Sarrión, en la provincia de Teruel, es un importante yacimiento arqueológico que conserva restos de dos antiguas ocupaciones: un fortín de época ibero-romana (siglos I a.C.-I d.C.) y una alquería de época andalusí (siglos X-XI). Desde 2015, esta segunda ocupación está siendo objeto de atención por parte del Museo de Teruel, que recientemente ha promovido en él la realización de excavaciones arqueológicas dentro del proyecto de investigación “Husun y Qurà. Bases para el estudio del poblamiento andalusí en el sur de Aragón”.

Las labores realizadas hasta la fecha han permitido documentar un asentamiento formado por la agrupación de una docena de viviendas articuladas en torno a un patio, al que se abrían un número variable de crujías de planta rectangular. Las habitaciones estaban delimitadas por muros con zócalos de bloques calizos, sobre los que se elevaban tapias de tierra apisonada. Las techumbres, orientadas a un agua, eran de teja curva.

La cultura mueble recuperada durante las excavaciones está compuesta principalmente por cerámica de uso doméstico, tanto de almacenaje y cocina, como dedicada al servicio de mesa. Dentro de esta última destacan los fragmentos decorados con una combinación cromática de verde y morado, siguiendo el estilo de tradición califal típico de Medina al-Zahra’.

Unas labores que para Jaime Vicente han permitido “sacar a la luz un yacimiento de primera magnitud que explica unos períodos muy importantes de la historia de nuestra provincia” y que van a tener continuidad en los próximos años “porque esta labor del Museo de Teruel es una de nuestras principales líneas de actuación”.

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