Pintura y literatura son vasos comunicantes. Así parece demostrarlo la selección de poemas inéditos del pintor Pablo Palazuelo que la revista TURIA brinda a los lectores en su nuevo número que se distribuirá este mes de junio. Uno de los grandes nombres propios del arte español del siglo XX confirma, a través de diez textos escritos en 1961 y nunca publicados hasta ahora, su singularidad como creador total. Son versos que ratifican su capacidad para mostrarnos cómo a través de la palabra poética podemos aproximarnos mejor al arte y a su más profunda comprensión.
Pablo Palazuelo (1915-2007), que recibió en reconocimiento a su destacado protagonismo artístico contemporáneo una de las primeras ediciones del Premio Velazquez, aseguraba que crear es transgredir. Y, según sus propias palabras, la poesía nos ayuda a “ver lo no visto antes, a conocer una parte de lo desconocido”. Quien fuera situado por la crítica a la altura de artistas como Rothko o a la de compañeros de generación tan universales como Tàpies o Chillida, siempre creyó que poesía y pintura le permitían avanzar en la necesidad ineludible de ahondar en las apariencias, de indagar en la penumbra, en el abismo del viaje interior llevado a cabo por un creador polifacético (pintor, escultor, grabador y poeta) cuya obra de apariencia sencilla ocultaba una gran complejidad teórica. Un proyecto riguroso, solitario y de gran calado sobre los lenguajes verbales y plásticos que procedía de sus lecturas de autores como Mircea Eliade, Gaston Bachelard o la filosofía oriental.
El responsable de este rescate cultural es el historiador, crítico de arte y comisario de exposiciones Alfonso de la Torre, que transcribe los versos de Palazuelo y elabora una interesante nota introductoria sobre la lírica de un artista de contrastada solvencia intelectual, autor de una obra coherente y original dentro del panorama de la abstracción europea. Una obra de indiscutible proyección internacional, que le permitió obtener prestigiosos premios y que puede admirarse hoy en los mejores museos del mundo, desde el Guggenheim de Nueva York o el de Arte Moderno de París, hasta el Kunsthaus de Zurich o el de Arte Moderno de Río de Janeiro, pasando por centros españoles como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Guggenheim de Bilbao, la Fundación Juan March o el MACBA.
La poesía de Pablo Palazuelo, se nos dice en las páginas de TURIA, “es reflejo del incesante quehacer del creador, de donde surge, tras múltiples ensayos, la versión final, después de idas y venidas sobre los versos, infatigablemente movidos en diversas posiciones, nerviosos, hasta alcanzar un punto final, uno de de sus posibles finales. Versos evocadores de la poesía hermética, invocadores de esa búsqueda sobre aquello que no está al alcance de la visión”. Por eso, quien fuera descrito en alguna ocasión comoun “heredero de Rimbaud”, tuvo entre sus autores favoritos a: William Blake, Holderlin, Mallarmé, Novalis y Valery, además del ya citado Rimbaud. Y todo ello sin olvidarnos de la amistad intensa de Palazuelo con dos grandes poetas franceses de su tiempo, habituados también a la reflexión sobre el arte: Yves Bonnefoy y Claude Esteban.
INEDITO DE PALAZUELO: “VISION DE LA MA?’ANA”
La antología que brinda la revista TURIA incluye diez poemas inéditos procedentes de uno de sus llamados “Cuadernos de París”, fechado en 1961. Entre ellos destaca, por ejemplo, el titulado “Visión de la mañana”, que reproducimos a continuación: “Visión de la mañana / tierra que empieza en la / cima del tiempo, centro de / toda orientación, de los espacios dispersos. / Montaña receptáculo de auroras / creciendo hacia las luces infinitas / y raíz de todas las montañas. // De donde se precipita / corriente de agua viva. / Fuente de luz que riega los / árboles inmortales fecundidad / de todas las formas. // Las raíces en el aire el árbol / penetra sus ramas en la tierra / y da frutos de fuego rojo / en el blanco rodeado de negro. // Cierta noche en que el Sol luce / y la luna resplandece como el Sol / en el centro del mundo. / Tierra de visión”
En definitiva, este compendio poético de Palazuelo que TURIA ofrece ahora a los lectores ratifica la tesis del artísta de que la creación no era sólo cuestión de formas plásticas. Como nos recuerda Alfonso de la Torre, para Palazuelo la poesía, la filosofía o la ciencia son también vías para el acceso, para la aproximación certera, al conocimiento.
TURIA es, con 29 años de trayectoria y periodicidad cuatrimestral, una de las publicaciones culturales españolas más veteranas y reconocidas, por cuya labor obtuvo el Premio Nacional al Fomento de la Lectura.
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