El Museo de Teruel y la Fundación Amantes han organizado para esta semana un conjunto de actividades, para dar a conocer la época en que desarrolló su actividad artística Salvador Gisbert (1851-1912), con motivo de cumplirse el centenario de su muerte. Entre ellas destaca la presentación del cuadro «La Vaquilla del Angel», una obra cuya adquisición y restauración nos permite conocer mejor las formas de celebrar dicho festejo a finales del siglo XIX.
Además de dar a conocer esta importante obra a la sociedad turolense, se contemplan conferencias y visitas a varios espacios de la ciudad de Teruel representativos del cambio de siglo. Con estas iniciativas culturales, se da continuidad a las diversas actividades promovidas con motivo de celebrarse el XXV aniversario de la actual sede del Museo de Teruel.
La presentación a cargo de la restauradora del mismo, Gemma Rabanaque tuvo lugar ayer en el salón de actos del Museo . Por otra parte, hoyl miércoles 20 de junio, se impartirá en la Iglesia de San Pedro, a las 19 horas, la conferencia de Carlos Forcadell: «De la diligencia al ferrocarril: atrasos y tiempos modernos en Teruel en torno a 1900».
Esta misma jornada del miércoles, y a partir de las 19’30 horas, tendrán salida en la Iglesia de San Pedro, una serie de Itinerarios guiados por Teruel (Casino, banca Garzarán, farmacia Giménez, convento de las Claras, etc.) que terminarán con la visita al Museo de Teruel para conocer más a fondo el cuadro de Salvador Gisbert. También en la Logia del Museo, y a las 21’30 horas, se desarrollará una lectura de poemas y la intervención musical del grupo «Sweet Home Trio».
Es importante recordar que, para las actividades programadas el día 20 de junio, es necesario adquirir la correspondiente entrada en el Mausoleo de los Amantes.
EL MEJOR ARTISTA TUROLENSE ENTRESIGLOS
Salvador Gisbert fue el mejor artista turolense durante el periodo que va de finales del siglo XIX a comienzos del siglo XX. Tuvo además una gran influencia en buena parte de los creadores turolenses del primer cuarto del pasado siglo. No sólo fue notable su producción de lienzos y dibujos, también debe destacarse su trabajo en el ámbito de la pintura mural. Entre los ejemplos más sobresalientes de esa última faceta, hay que subrayar la decoración del interior de la Iglesia de San Pedro de Teruel.
En 1997, la Diputación Provincial de Teruel e Ibercaja organizaron en el Museo de Teruel la exposición antológica «Salvador Gisbert: recuperar la memoria», que permitió redescubrir y valorar adecuadamente la trayectoria creativa de este artista turolense de principios de siglo XX que permanecía un tanto olvidado. Ahora, la restauración del cuadro «La Vaquilla del Angel» constituye otra excelente oportunidad para aproximarse de nuevo a la obra de Salvador Gisbert.
El cuadro titulado «La Vaquilla del Angel» es un óleo de 55 x 88 cm y fue realizado por Salvador Gisbert en febrero de 1885. Como su título indica, la pintura recoge una escena costumbrista que representa la Vaquilla del Angel. Para llevar a cabo este lienzo, ejecutado de manera realista, su autor elaboró diversos dibujos previos Se sabe que este cuadro fue donado por su autor a la Sociedad Económica Turolense del Amigos del País para que se sortease y con su recaudación sufragar algunas necesidades de la ciudad, como la limpieza de las calles.
La recuperación para el patrimonio cultural turolense del citado cuadro de Salvador Gisbert se produjo en 2009. El Museo de Teruel consideró entonces que se trataba de un lienzo de gran interés, máxime teniendo en cuenta que son muy escasas las obras conocidas de Gisbert y más infrecuente todavía el que afloren al mercado obras de este artista no catalogadas. Esta obra, por tanto, de gran rareza, fue adquirida en su momento por una familia que posteriormente emigró a Argentina.
El lienzo «La Vaquilla del Angel» llegó al Museo de Teruel en un estado de conservación deficiente. De ahí que el proceso de restauración, que se realizó en el taller del Museo en 2010 y que se prolongó durante dos meses, haya permitido devolver la obra a un estado lo más parecido posible al original. Se han retirado todos los elementos añadidos en las intervenciones anteriores que sufrió el cuadro y se ha conseguido una mejor conservación para el futuro. Además, durante el proceso de limpieza salieron a la luz muchos detalles que dan a la obra una mayor claridad y legibilidad.
UNA BIOGRAFIA ENRAIZADA EN TERUEL
Salvador Gisbert Jimeno nació en la localidad turolense de Blesa en 1851, donde vivió su adolescencia y juventud. Allí se conserva aún la casa familiar en la que creció y se inició en su dedicación artística, así como la que él mismo mandó construir años más tarde. Sabemos también que el joven Gisbert se inició pronto en la pintura y en el dibujo, bajo la atenta mirada de su padrino y benefactor Santiago González, un religioso y culto personaje que, a lo largo de su azarosa vida, practicó asimismo la pintura. De hecho, el primer «Album de
Dibujo» de Gisbert data de 1868, cuando tan sólo contaba con 17 años de edad. Sus primeros trabajos consistieron en la decoración de la vivienda familiar, así como de otras casas solariegas de Blesa.
En 1876 abandonó Teruel para trasladarse a Madrid, donde completó su aprendizaje académico. Tres años más tarde regresa a Teruel, donde se instala ya de forma permanente y contrae matrimonio. Desde 1890 hasta el final de su vida, desarrolló una ingente actividad profesional, tanto en su vertiente artística como en sus trabajos como delineante de la Diputación Provincial o profesor de Dibujo en la Sociedad Económica de Amigos del País y en el Instituto de Bachillerato. También colaboraría, con textos e ilustraciones, en diversas publicaciones periódicas turolenses de la época. Su proyección se limitará, sin embargo, al territorio provincial y al círculo de amistades madrileñas derivado de las buenas relaciones personales y profesionales que mantuvo con miembros de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Murió en Teruel, en 1912.
UNA VARIADA PRODUCCION ARTISTICA
El rasgo fundamental que caracteriza la variada producción artística de Salvador Gisbert es que se trata de una obra vinculada estrechamente al tiempo y al lugar en que se elaboró. Gisbert practicó, al igual que hacían los restantes pintores de la época, diversos y variados géneros como la pintura de historia, la costumbrista, la religiosa, el retrato y el paisaje. Y lo hizo, naturalmente, según los cánones imperantes en el último cuarto del siglo XIX: se ajustó al neoclasicismo reinante, aproximándose cada vez más al realismo, aunque no dudó en emplear un tinte romántico cuando el asunto lo requería.
A lo largo de toda su vida tuvo preferencia por la pintura costumbrista, la de historia y la religiosa. A comienzos del siglo XX, sin embargo, se enfrentará con el paisaje, género que se había convertido en uno de los temas de moda. Un tratamiento del paisaje que, además, muestra evidentes síntomas de una incipiente modernidad que hasta entonces no había asomado en los trabajos de Gisbert.
Tuvo Salvador Gisbert una escasa y poco reconocida actividad expositiva. Tanto en las exposiciones nacionales como regionales en que participó tuvo escasa fortuna.
Durante sus últimos años se interesó vivamente por la arquitectura. Ello no quiere decir que se convirtiese en arquitecto sino que profundizó en la labor que estaba llevando a cabo desde el seno de la Diputación Provincial de Teruel y de la Junta Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos de Teruel.
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