El Museo de Teruel inaugura mañana jueves día 10 de octubre, la exposición “Cerco 2013. Premio internacional de cerámica contemporánea”. Se trata de la XIII edición de un certamen que acaba de renovarse de manera sustancial: a partir de ahora, Cerco tendrá una periodicidad bienal y su convocatoria se orienta a apoyar proyectos creativos. Un total de 21 proyectos fueron seleccionados de los 54 presentados, procedentes en su mayoría de España y con participación internacional de Italia, Túnez, Francia, Reino Unido, Islandia, Finlandia o China.
Con la edición de Cerco 2013, por tanto, se ha iniciado una nueva etapa en la que se premian proyectos de trabajo realizables en cerámica y perdurables. El ámbito de dichos proyectos, que giraba en torno a tema “Cerámica y Paisaje” ha sido muy diverso al ser entendido el paisaje desde distintas ópticas tanto naturales como urbanas o sociales. Desde las entidades promotoras de Cerco se ha tratado con estos cambios organizativos que, como finalidad primordial, el premio sirva para estimular la creatividad y que afloren nuevas ideas que por la anterior dinámica de las convocatorias nunca se desarrollaban.
Bajo dichas innovadoras premisas, el pasado mes de julio el jurado de Cerco 2013 acordó conceder el primer premio a Miguel Angel Gil Andaluz (nacido en Barcelona, en 1966, aunque reside en Zaragoza) por su proyecto “Campo de coles bioluminiscentes”. Se trata de un proyecto de arte conceptual y que sigue los criterios del nuevo arte de dimensión sociocopolítica. Su obra busca la reivindicación y la denuncia, y en el plano estético enfrenta formas, colores, materias o espacios en los que siempre conviven distintas realidades.
Dotado con 6.000 euros, la concesión del premio Cerco 2013 conlleva la realización de una maqueta del proyecto presentado, que será expuesta en el Museo de Teruel hasta el próximo 10 de noviembre junto a paneles explicativos del resto de las propuestas seleccionadas. Entre ellas, conviene destacar que se encuentra un proyecto del artista turolense Antonio Cobos titulado “Corros de brujas”.
Cerco es un privilegiado escaparate del mestizaje cultural pues, entre los trabajos escogidos, conviven obras procedentes de diversos países. Desde dicha perspectiva “Cerco 2013” se confirma como una oportunidad única para disfrutar de un conocimiento plural y enriquecedor acerca de los caminos actuales de la cerámica creativa no sólo española sino de otros lugares, estéticas y culturas.
El Premio Internacional de Cerámica Contemporánea es una iniciativa cultural surgida en 2001 y promovida por la Asociación profesional de artesanos de Aragón. Su organización y desarrollo viene contando con un amplio respaldo institucional: Diputaciones Provinciales de Teruel y Zaragoza, Departamento de Industria, Comercio y Turismo del Gobierno de Aragón y Ayuntamiento de Zaragoza.
“CAMPO DE COLES BIOLUMINISCENTES”
Para el jurado de Cerco 2013, la obra de Miguel Angel Gil Andaluz trata de suscitar en el espectador, “una primera lectura de alerta, de alarma ante la manipulación de la naturaleza”. Y también subraya su capacidad para utilizar un elemento cotidiano, vegetal y manipulado como es la col, como módulo para crear un paisaje reconocible y a la vez transformado”.
Según explica Miguel Angel Gil Andaluz, su proyecto “consiste en una hipotética plantación de híbridos entre coles y luciérnagas, conseguidos a través de la ingeniería genética. Plantea una reflexión, en clave irónica, sobre las consecuencias que los productos agrícolas manipulados genéticamente pueden tener en la salud de la población, así como el control que tienen grandes empresas agrícolas sobre las semillas para nuevas plantaciones.
Los vegetales luminiscentes, realizados en porcelana traslúcida, e iluminados desde su interior, le confieren al conjunto un aspecto surrealista, el cual nos puede sugerir ese mundo onírico e irreal que en ocasiones resulta la visualización de un futuro carente de sentido, pero no menos absurdo que el que está por llegar. Una imagen imposible pero real”.
“CORROS DE BRUJAS”
En Cerco 2013 también hay presencia turolense. La protagoniza Antonio Cobos, que ha visto seleccionado su proyecto “Corros de brujas”. En él se indagan los paralelismos que, según su autor existen entre cerámica y micología. El montaje de la obra consiste en distribuir una serie de elementos geométricos (signos) en un ambiente natural, que podría ser una pradera, que deje ver y contrastar las figuras. Estas están compuestas por pequeñas piezas cerámicas que permitan explorar las distintas formas antes de un trabajo definitivo. El título hace alusión a los conocidos corros-círculos que la propia naturaleza traza en el paisaje de forma aleatoria y caprichosa, entremezclándose con elementos verticales (troncos de árboles). El proyecto podría considerarse un trabajo de Land-art y como base de una futura instalación definitiva y perdurable.
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