Dinópolis está demostrando que es posible convertir la paleontología en fuente de desarrollo turístico. Ahora, el Instituto de Estudios Turolenses, en colaboración con el Instituto Aragonés de Fomento, ha editado una útil publicación divulgativa que permite conocer de manera sencilla el enorme potencial y los indiscutibles atractivos que posee el rico patrimonio paleontológico de la provincia más meridional de Aragón.
Bajo el título de “Dinópolis y la paleontología turolense”, Luis Alcalá ha elaborado un nuevo título de la serie “Cartillas turolenses” del IET en el que se nos cuenta, no sólo las características y objetivos de Dinópolis, sino que se exploran los antecedentes según los cuales Teruel es un territorio ideal para mostrar la geología y la paleontología. Además, nadie mejor que Luis Alcalá, dada su condición de reconocido paleontólogo y de director de la Fundación Dinópolis – Conjunto Paleontológico de Teruel, para elaborar un completo y atractivo recorrido por este exitoso proyecto puesto en marcha por el Gobierno de Aragón en 2001 y que ha obtenido ya casi dos millones de visitantes.
La cartilla sobre “Dinópolis y la paleontología turolense” inicia el relanzamiento de la serie de publicaciones más exitosa de la historia del IET. Una decisión del actual equipo directivo del IET que quiere contribuir a potenciar la labor divulgativa de la entidad entre los turolenses y entre todos aquellos interesados por los temas de la provincia. Así, este próximo otoño se tiene previsto ya editar un nuevo e interesante título: “Los ríos de la provincia”, a cargo de Miguel Sánchez Fabre y otros autores.
Con una tirada inicial de 6.000 ejemplares, la “cartilla turolense” sobre Dinópolis es, gracias a sus 60 páginas y con la ayuda de más de 70 ilustraciones y fotografías, una publicación de clara finalidad didáctica e informativa. Su atractivo diseño gráfico complementa un texto que une rigor y sencillez y que permite al lector obtener fácilmente un caudal de conocimientos básicos sobre la paleontología turolense, al tiempo que descubre las claves de Dinópolis y cómo este proyecto suma ocio y ciencia de manera muy eficaz.
Para Luis Alcalá, “el progreso de la paleontología turolense y la difusión del mismo a través del entretenimiento que propone Dinópolis configuran un modelo que está dando unos frutos, tanto para la paleontología como para el fomento del desarrollo provincial a través del turismo, impredecibles hace muy pocos años”.
Como se subraya en la publicación, pasear por los relieves turolenses conlleva casi necesariamente, tropezar con muchos tipos de fósiles, tal es la abundancia contenida en
sus rocas sedimentarias. De ahí que muchos rincones de la provincia, hoy como ayer, reciban visitas de investigadores para rastrear tesoros paleontológicos que alimentan publicaciones científicas o enseñanzas universitarias. La creación de Dinópolis permitió, no sólo ofrecer una mayor difusión a los hallazgos de espectaculares fósiles sino ofrecer unas atractivas instalaciones que han permitido convertir la paleontología en un recurso turístico de primer orden para la provincia de Teruel.
Con Dinópolis como eje vertebrador, investigadores y visitantes pueden conocer a los principales protagonistas de la paleontología turolense: desde los mares jurásicos de
Albarracín a los lagos con ranas de Libros; desde los troncos cretácicos de Castellote a los dinosaurios gigantes de Riodeva, Galve o Peñarroya de Tastavins, desde los insectos en ámbar de Utrillas y Rubielos de Mora a los mamíferos de las sabanas de Concud… Una gran diversidad de la vida pretérita en un escenario apasionante para quienes encuentren en los fósiles un motivo de interés o curiosidad. De todo ello nos da noticia Luis Alcalá en esta “cartilla turolense”.
TERUEL, UNA PROVINCIA PALEONTOLOGICA
“Dinópolis y la paleontología turolense” se estructura en doce apartados, que se completan con un capítulo de agradecimientos y una bibliografía final para todo aquel que quiera ampliar conocimientos. En los primeros capítulos del libro, su autor nos habla de los pioneros en la investigación sobre los fósiles de Teruel. Unas referencias a los hallazgos de Concud que ya encuentran una temprana cita en el siglo XVII por Andrés Ferrer de Valdecebro, en su obra “El templo de la fama” (1680). Más tarde, desde comienzos del siglo XIX, los fósiles de Teruel siguieron siendo objeto de atención tanto entre los grandes investigadores extranjeros como en España.
Como colofón a estos trabajos, Lucas Mallada, ilustre ingeniero de minas aragonés, recogió muchos datos paleontológicos de Teruel en su “Catálogo General de las especies fósiles encontradas en España”, editado en 1891 y que generó el interés de nuevos investigadores por continuar los estudios de fósiles turolenses. Así, en los inicios del siglo XX se realizaron diversos trabajos promovidos por el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Tras el parón que supuso la guerra civil española, equipos del citado Museo así como holandeses de Utrecht, alemanes de Würzburg, franceses de Lyon y, destacando por su constancia, hermanos de la congregación de La Salle – con Rafael Adrover a la cabeza- , entre otros, contribuyeron decisivamente al avance en las investigaciones paleontológicas turolenses.
En las últimas décadas se han realizado numerosos hallazgos de nuevos típos de fósiles, se han propuesto nuevas divisiones del tiempo geológico (Rambliense, Turoliense, Alfambriense), se han establecido múltiples biozonaciones -intervalos definidos a partir de su contenido en fósiles característicos- y se han correlacionado sucesiones rocosas con ciclos astronómicos o cambios climáticos. Igualmente se han presentado numerosas tesis doctorales centradas exclusivamente en los fósiles de Teruel o se han desarrollado anualmente, desde 1967, unos interesantes Cursos de verano sobre Geología Práctica. Además, las excelentes condiciones geológicas de la provincia turolense han servido tradicionalmente de soporte a numerosas prácticas de campo de estudiantes, tanto nacionales como extranjeros, todavía vigentes.
DINOPOLIS: EL RETO DE PONER EN VALOR EL PATRIMONIO FOSILIFERO LOCAL
La creación y puesta en marcha de Dinópolis en Teruel no puede ser más certera y oportuna, dada la tradición paleontológica de la provincia. Para Luis Alcalá, “en el ámbito de la investigación ningún otro recurso ha proporcionado una repercusión internacional semejante y pocos otros aspectos se asocian más allá de nuestras fronteras tan peculiarmente con Teruel como los fósiles: las producciones de Luis Buñuel o las
manifestaciones mudéjares de la capital incluidas en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO·.
En la publicación ahora editada por el IET se explica con detalle cómo se gestó Dinópolis, a finales de los años 90 del pasado siglo. Porque el Conjunto Paleontológico de Teruel surge a partir de una iniciativa de el Instituto Aragonés de Fomento del Gobierno de Aragón. Abrió sus puertas al público en junio de 2001, tras una exposición temporal del proyecto realizada en el año 2000 en el contiguo Palacio de Exposiciones y Congresos. Nació así, en palabras de Luis Alcalá, “un proyecto mixto, cuya originalidad radicaba en la conjunción de aspectos lúdicos con otros propios de un museo paleontológico moderno”.
Las páginas de la “cartilla turolense” nos cuentan con detalle la crónica de Dinópolis: “el primer edificio, situado en Teruel, mostraba al público un conjunto de espectaculares reproducciones de dinosaurios, fósiles originales de diversos continentes y atracciones de trasfondo paleontológico para entretener al público más propenso a la diversión: espectáculos de teatro, recorridos tematizados o cine en tres dimensiones. Desde su inauguración, Dinópolis ha ido creciendo paulatinamente con la introducción de “T. rex”, del “Sauriopark”, de la “Paleosenda” o de nuevos contenidos audiovisuales e interactivos de producción propia. Se ha incorporado una instalación sobre orígenes humanos compuesta por una sección paleontológica (“Ser humano”) y un recorrido temático (“El último minuto” o del simulador 4D “Terra Colosus”, entre otras novedades.
En paralelo a este crecimiento y mejora de contenidos y de soportes expositivos se desarrollaba un rasgo distintivo de este proyecto: su distribución territorial emplazando pequeñas secciones -o satélites- en poblaciones de la provincia reconocidas por sus peculiaridades paleontológicas. Así, a partir del año 2003, las instalaciones de la ciudad de Teruel se vieron acompañadas por la apertura sucesiva de satélites con fósiles representativos de la variedad geológica de la provincia según el siguiente diseño de contenidos: Peñarroya de Tastavins, dinosaurio del Cretácico Inferior (Inhóspitak); Galve, dinosaurios del Cretácico Inferior (Legendark); Castellote-Mas de las Matas, paleobotánica del Cretácico Inferior (Bosque Pétreo); Albarracín, invertebrados jurásicos marinos (Mar Nummus); Rubielos de Mora, plantas, insectos y vertebrados miocenos (Región Ambarina) y Riodeva, dinosaurios del Cretácico Inferior (Titania).
La idea del proyecto se fundamentó en que las instalaciones de Teruel, con un importante contenido lúdico capaz de atraer a miles de visitantes, sirviesen para captar al gran público y generar la mayor parte de los recursos financieros (que posibilitan el mantenimiento y desarrollo del proyecto), mientras que los centros de interpretación locales permiten ofrecer rutas menos masivas pero que fomentan el progreso de las comarcas turolenses, objetivo principal del proyecto, además de la investigación y la conservación paleontológica.
Hoy en día, tras sucesivas mejoras en sus contenidos y el desarrollo de varias ampliaciones en la doble faceta de difusión del conocimiento paleontológico y de diversión -retos que siguen presentes en su planteamiento de futuro-, Dinópolis ha conseguido el favor de casi dos millones de visitas desde su apertura al público, generando un notable impacto económico en la ciudad de Teruel y en el conjunto de la provincia.
LOS TEMAS DE TERUEL AL ALCANCE DE TODOS
La colección divulgativa denominada “Cartillas Turolenses” fue puesta en marcha en 1986 y ha sido la serie de publicaciones de mayor éxito de público lector de las editadas por el IET. Con 37 títulos ya editados, han conseguido su objetivo de poner al alcance de todos cuanto debemos saber sobre la compleja y varia realidad de Teruel.
Están escritas por especialistas, en lenguaje sencillo y actual, y abordan con profundidad y rigor todos los temas turolenses. Las Cartillas pretenden ser un instrumento útil y directo, apoyado en un cuidado diseño y abundancia de ilustraciones, para un mejor conocimiento de Teruel.
Entre los títulos más demandados de las Cartillas Turolenses, y de los que ya se han realizado varias reediciones, destacaremos: “El arte mudéjar en Teruel y su provincia”, de Gonzalo Borrás; “La batalla de Teruel”, de Manuel Tuñón de Lara y “El arte rupestre en la provincia de Teruel”, de Antonio Beltrán.
Share This

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar